Y así se terminó la historia. Sin la palabra FIN, sólo con tres puntos suspensivos. Los de la rabia, la paciencia y la indiferencia.
Aprendí que no quiero a alguien que me quiera y nunca se anime a decirlo. Quiero que me lo diga y no se quede todo en lindos pensamientos. (via cor-ta)
Llegue al punto de mi vida, donde no insisto para comunicarme con nadie. si me hablan está bien, si no, entonces mucho que mejor. J (via juntos-en-la-distancia)
Por si nadie te lo ha dicho hoy: Sé que te estás esforzando, lo estás intentando y eso está genial, sigue así.